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Antonin Artaud

Poemas




Poeta Negro Poeta negro, te obsesiona un seno de doncella poeta amargo, la vida se agita y arde la ciudad y el cielo se diluye en agua, y tu pluma punza el corazón de la vida. Selva, selva, ojos irisados sobre pináculos que se multiplican hilos de tormenta, los poetas montan caballos, montan perros. Los ojos se enardecen, las lenguas giran el cielo fluye hacia las fosas nasales como una leche azul y nutritiva; estoy atento a sus bocas mujeres, rígidos corazones de vinagre. Allí donde tiemblan Allí donde tiemblan vitriolos vivientes los poetas elevan sus manos, el cielo ídolo sobre las mesas se vuelve sobre sí mismo, y el fino sexo empapa una lengua de hielo en cada agujero, en cada lugar que al avanzar el cielo deja libre. El suelo está emparedado de almas y de mujeres con un sexo hermoso donde los minúsculos cadáveres reflejan sus momias. Segunda Carta Conyugal Necesito a mi lado una mujer sencilla y equilibrada, y cuya alma agitada y oscura no alimentara continuamente mi desesperación. Los últimos tiempos te veía siempre con un sentimiento de temor e incomodidad. Sé muy bien que tus inquietudes por mí son a causa de tu amor, pero es tu alam enferma y malformada como la mía la que exaspera esas inquietudes y te corrompe la sangre. No quiero seguir viviendo contigo bajo el miedo.

Agregaré que además necesito unas mujer que sea mía exclusivamente, y que pueda encontrar en todo momento en mi casa. Estoy aturdido de soledad. Por la noche no puedo regresar a un cuarto solo sin tener a mi alcance ninguna de las comodidades de la vida. Me hace falta un hogar y lo necesito enseguida, y una mujer que se ocupe de mí permanentemente, incapaz como soy de ocuparme de nada, que se ocupe de mí hasta de los más insignificante. Una artista como tú tiene su vida y no puede hacer otra cosa. Todo lo que te digo es de una mezquindad atroz, pero es así. No es preciso siquiera que esa mujer sea hermosa, tampoco quiero que tenga una excesiva inteligencia, y menos aún que piense demasiado. Con que se apegue a mí es suficiente.

Pienso que sabrás reconocer la enorme franqueza con que te hablo y sabrás darme la siguiente prueba de tu inteligencia: comprender muy bien que todo lo que te digo no rebaja en nada la profunda ternura, y el indecible sentimiento de amor que te tengo y seguiré teniendo inalienablemente por ti, pero ese sentimiento no guarda ninguna relación con el devenir corriente de la vida. La vida es para vivirse. Son demasiadas las cosas que me unen a ti para que te pide que lo nuestro se rompa; sólo te pido que cambiemos nuestras relaciones, que cada uno se construya una vida diferente, pero que no nos desunirá más.
  • Poeta Negro y Allí donde tiemblan, pertenecen a "El Ombligo de los Limbos (1925)".
  • Segunda Carta Conyugal, pertenece a "El Pesa-Nervios (1925)".